* La ruta nos aportó otro…


La ruta nos aportó otro paso natural

"La ruta nos aportó otro paso natural. Cuadernos de viaje del Valle de Benasque. Pepe Cerdá. Carlos Castán", 2006

12 Fotos

 

La ruta nos aportó otro paso natural.
Cuadernos de viaje del Valle de Benasque. Pepe Cerdá. Carlos Castán

Sala de exposiciones de Anciles (Huesca), 14-31 agosto de 2006.

ruta_01Cuando yo era más joven y creía en la vida interior, por decirlo de algún modo, solía hacer viajes en solitario.Tomaba notas en libretas que luego servían para textos que debían ser publicados. Todo esto llevaba a que el pintor Pepe Cerdá se burlase de vez en cuando de mí. Luego fueron cambiando algunas cosas de mi vida y, en general, he ido tomando la determinación de no hacer nada que suponga un esfuerzo, un sacrificio, si no es estrictamente necesario. Y, paradójicamente, esta determinación lleva a una mayor productividad, porque lo que mueve al mundo es la amistad y las cosas placenteras, como es también el conocimiento y la conversación. Digo todo esto porque creo que esta exposición y este catálogo son antes que nada el resultado de un viaje compartido y un tiempo placentero.

ruta_02Durante varios días el escritor Carlos Castán y Pepe Cerdá se han alojado en la casa que Lola Aventín dispuso para ellos en Seira, a los pies del valle de Benasque. Se suponía que debían hacer un retrato personal de esta zona del Pirineo, combinando la escritura con la pintura. Como acompañantes ocasionales de esta expedición fueron apareciendo también la escritora Cristina Grande, que preparaba un artículo sobre El Solano y que se entrevistó con la imprescindible Carmen Castán, la diseñadora Ana Bendicho, que se ocupa de la edición del catálogo, Luis Pita, que con sus fotografías y sus puntos de vista ha terminado siendo una parte insustituible de la exposición, y yo mismo. La presencia del artista Luis Pita fue una sorpresa. Conocíamos de él sus famosas ilustraciones para las cubiertas de Alfaguara, esas ediciones de Onetti, Cortázar o Nabokov que, como las películas de Buñuel, cuentan con el poder de llegar a alguna parte de nuestro inconsciente, puesto que una vez vistas no se olvidan. Pita, que es un personaje con restos de la movida madrileña y algo de beatnik, fotografía hoy con su cámara digital la vida, como un modo de seguir su curso. Su manera de mirar y de enfocar el mundo, ese gusto suyo por lo híbrido, ha servido de base visual para esta exposición.

ruta_03Los textos que ha escrito Carlos Castán son emocionados e incómodos a un tiempo. Castán no es un admirador confeso de la naturaleza, lo que precisamente le autoriza para tratar sobre ella. Porque su distancia respecto al asunto le aparta de los tópicos a los que estamos acostumbrados, esa prosa de relleno que a menudo acompaña las fotografías de las revistas de naturaleza. Siempre he oído bromear a Castán con que cada vez que ve una explanada de hierba piensa en un mástil de bandera, refiriéndose a su pasado como Boy Escout. Castán se define a sí mismo como un ser cansadizo, que sufre en cuanto le apartan de las comodidades cotidianas y los grifos donde sale el agua caliente. Sus textos sobre el valle parten, pues, de esa honestidad inicial. El punto de vista de sus textos es el de un verdadero escritor.

ruta_04Respecto a las acuarelas de Pepe Cerdá lo que se me ocurre que puedo decir es que las ha hecho mientras hablaba con gente. Se sentaba a pintar frente a una mesa del salón de la casa de Seira a la vez que los demás nos acomodábamos a su lado en los sillones, entre ceniceros, periódicos y refrescos. Y lo sorprendente no es que hable mientras pinte, sino que la parte del texto de las acuarelas la hacía también mientras conversaba con nosotros. De hecho, se puede decir que los textos de Cerdá que el visitante de esta exposición puede leer forman parte de esa conversación, de sus intervenciones.

ruta_05Para terminar, explicaré lo que el lector ya sabrá, y es que el título de la exposición, “La ruta nos aportó otro paso natural”, no es otra cosa que un palíndromo, es decir, que se puede leer igualmente de derecha a izquierda. Cerdá, que no fue lo que se dice un estudiante disciplinado, confiesa haber pasado parte de su tiempo en los pupitres desarrollando palíndromos. Existen palíndromos de ámbito aragonés, como el célebre “Sorber ebros”. U otros más recientes, y ya clásicos, como el “¡Ah, cipote! Meto picha”. El que da título a esta exposición es un palíndromo muy elegante porque no parece que lo sea, pasa desapercibido, como una senda oculta que entre los árboles nos llevase a algún lugar inesperado, y que estaba ahí desde el principio, llámese naturaleza, llámese nosotros mismos.

Seguir la senda. Ismael Grasa



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